bombeará menos sangre de la debida y como consecuencia se acumulará líquido en el sistema que irá a parar a la vejiga para ser expulsado. Especialmente de noche cuando estamos estirados y relajados, las ganas de orinar aumentarán. Este tipo de diagnósticos, de todos modos, siempre debe darlos un médico.


Problemas de sueño: no es que los problemas de sueño o el estrés causen la nocturia en sí, pero obviamente si tenemos el sueño más ligero o alterado, a la mínima presión de la vejiga -normal durante la noche- nos despertaremos y aprovecharemos para ir a orinar. Desde otra perspectiva, la ansiedad por no poder dormir también puede generar mayor diuresis y ganas de ir al baño.
Apnea del sueño: se ha demostrado una relación directamente proporcional entre la apnea del sueño y la nocturia, de modo que un trastorno puede alimentar al otro.
Insuficiencia renal crónica: la pérdida progresiva e irreversible de las capacidad de los riñones para ejercer su trabajo de filtrado trae como consecuencia un aumento de la diuresis.
Vejiga hiperactiva: este trastorno se debe a que la vejiga tiende a trabajar de forma equivocada, dando falsas señales de necesidad de orinar, especialmente por la noche. Es un síndrome poco conocido aunque no se descarta que su origen sea neuriológico o psicológico, principalmente debido al estrés.
Medicamentos: determinadas medicaciones pueden provocar aun aumento de la orina nocturna y por lo tanto la nocturia. De ser así, deberemos consultar al médico que nos las recetó.